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La nueva geoeconomía: Cómo la fragmentación global reescribe el comercio, la energía y la defensa

La economía internacional dejó atrás la era de la globalización estable. Hoy, la fragmentación impulsa nuevas reglas de comercio, redefine cadenas de suministro, reordena la seguridad energética y acelera el gasto militar. Para los inversionistas, esta transformación obliga a repensar riesgos, identificar sectores estratégicos y prepararse para un entorno de inflación más volátil.

EYNG, 15/12/2025. La narrativa económica global cambió. Durante décadas, el mundo funcionó bajo tres anclas interconectadas: el dominio del sistema dólar, el «dividendo de la paz» posterior al fin de la Guerra Fría y una hiper–globalización que optimizó las cadenas de suministro para maximizar eficiencia y abaratar costos. Ese modelo, según el informe Outlook 2026 de J.P. Morgan, ya no describe la realidad actual. Ahora, la fragmentación —la división del sistema global en bloques con agendas estratégicas contradictorias— está moldeando nuevas reglas para el comercio, la seguridad energética, la defensa nacional y los flujos de capital.

En este contexto, la pregunta para las empresas e inversionistas no es si esta transición afectará la economía mundial, sino cómo adaptarse para competir en un entorno donde la resiliencia pesa más que la eficiencia.

Del «cheapest origin» al «rules of origin»: El comercio se vuelve geopolítico

El informe de J.P. Morgan destaca que, entre 1970 y 2009, el comercio global se triplicó como proporción del PBI, impulsado por cadenas de suministro multinacionales, costos bajos y menores barreras de entrada. Esa era terminó. Desde 2009, el comercio mundial se estancó, y las políticas recientes de Estados Unidos refuerzan el giro hacia un sistema basado en criterios estratégicos y no únicamente económicos.

Hoy, advierte, casi 70% de las importaciones estadounidenses está sujeto a tarifas, y la tasa efectiva bordea el 15%–20%, el mayor nivel en un siglo. La administración Trump ha dejado claro que estas medidas permanecerán, incluso si algunas son impugnadas judicialmente.

El desacople con China ya es estructural

La participación de China en las importaciones de Estados Unidos cayó de 22% en 2017 a 12% en 2024, mientras que los aranceles sobre bienes chinos aumentaron en 20% solo este año. Al mismo tiempo, la tenencia china de bonos del Tesoro estadounidense se redujo de 14% en 2010 a 6% actualmente.




El bloque norteamericano emerge

México y Canadá se han convertido en socios prioritarios. En ese contexto, el corredor comercial norteamericano enfrenta tarifas mucho más bajas que otros mercados. Prueba de ello es que el puerto de Laredo manejó US$ 340 mil millones en 2024, consolidándose como punto neurálgico del nearshoring regional.

Cabe señalar que la renegociación del USMCA en 2026 podría endurecer las reglas de origen, empujando industrias como baterías y semiconductores hacia una mayor integración productiva norteamericana.

Cooperación y competencia con Europa y Japón

Estados Unidos coopera con ambos en restricciones tecnológicas a China —incluido el bloqueo a la exportación de equipos avanzados de fabricación de chips—, pero simultáneamente aplica tarifas base de doble dígito a sus importaciones y 15% a la industria automotriz.

El mensaje, según el estudio de J.P. Morgan, es claro: la seguridad económica ahora prevalece sobre la eficiencia comercial.

China: Influencia global e innovación interna

Según el informe Outlook 2026, pese a un entorno más hostil, China sigue proyectando influencia económica. El país profundiza vínculos con Rusia y Corea del Norte y busca fortalecer la relación con India. Además, expande su presencia en el Sur Global mediante inversiones en puertos en Perú, ferrocarriles en Etiopía y minas de cobalto en África central.

El BRICS incorporó en 2025 a Egipto, Irán, Etiopía, EAU e Indonesia, consolidando un bloque económico alternativo. Sin embargo, la inversión extranjera directa hacia China se volvió negativa por primera vez en décadas.

Aunque su balanza comercial alcanzó máximos históricos, las ganancias corporativas no acompañan ese crecimiento: las utilidades de las empresas chinas permanecen prácticamente planas desde 2017, pese al aumento de las exportaciones.

Según el J.P. Morgan, el desafío para China será equilibrar su ambición externa con la necesidad de reactivar su economía interna.




Europa se rearma: Del «dividendo de la paz» al gasto militar más alto en 30 años

Tras la caída de la Unión Soviética, Europa redujo drásticamente su producción militar: tanques en –77%, aviones de combate en –57%, barcos en –39% y submarinos en –47%. Según el informe Outlook 2026, ese ciclo terminó.

La invasión rusa a Ucrania reintrodujo la seguridad como prioridad. La OTAN elevó su meta de gasto militar a 3,5% del PBI, con otro 1,5% destinado a infraestructura asociada, mientras que Estados Unidos solicitó un presupuesto de defensa de US$ 1 billón para 2026.

Alemania lidera el giro estratégico

Con uno de los paquetes de estímulo militar y de infraestructura más grandes desde la posguerra, Berlín impulsa la reconstrucción industrial del continente. Así, empresas europeas como Rheinmetall y Leonardo ya expanden su capacidad de producción militar, incluyendo nuevas plantas en Alemania y Lituania.

En consecuencia, un sector históricamente rezagado es ahora un motor emergente para la industria europea.




Energía: la variable que une seguridad, geopolítica y tecnología

La energía es hoy un activo estratégico. La guerra en Ucrania obligó a Europa a sustituir rápidamente el gas ruso por LNG estadounidense, con un compromiso de compra de US$ 750 mil millones hasta 2028.

Consecuencias económicas: electricidad más cara

Los hogares europeos enfrentan incrementos de 36% en sus tarifas eléctricas desde 2021, mientras nuevos proyectos de infraestructura LNG crecen aceleradamente (30 terminales propuestas o reactivadas desde 2022).

Además, Europa y Japón lidian con precios eléctricos muy superiores a China y Estados Unidos, lo que erosiona su competitividad industrial, tal como subraya el informe con datos comparativos regionales.

El impacto de la IA en la demanda energética

Según el informe Outlook 2026 de J.P. Morgan, la expansión de centros de datos convierte a la electricidad en un insumo estratégico para defensa y tecnología. De esta manera, la geopolítica energética se entrelaza directamente con la geopolítica digital.

Chokepoints en tensión

El Estrecho de Ormuz sigue siendo crítico: por allí pasan 20% del petróleo mundial y una proporción similar de LNG, recordando que la seguridad energética continúa sujeta a vulnerabilidades físicas en un mundo fragmentado.




El dólar resiste, pero los países buscan alternativas

Pese al debate geopolítico, J.P. Morgan destaca que el dólar mantiene su posición dominante:

  • 60% de las reservas de bancos centrales
  • Casi la mitad de los pagos SWIFT
  • 90% de las transacciones globales de divisas.

Sin embargo, advierte que la «weaponización» financiera —como la congelación de US$ 300 mil millones en reservas rusas tras la invasión a Ucrania— está llevando a varios países a diversificar activos. En ese contexto, el oro se disparó más de 50% en 2025, alcanzando máximos históricos ajustados por inflación, impulsado por compras récord de bancos centrales.

«El dólar no está perdiendo su hegemonía, pero sí convive con un entorno de mayor búsqueda de alternativas», recalca el informe.

Inflación estructural: un riesgo silencioso en la nueva economía fragmentada

La fragmentación, junto con presiones fiscales y disrupciones energéticas, alimenta un régimen de inflación volátil y más difícil de controlar. Después del brote postpandemia de 2022, la inflación se estabilizó por debajo del 3%, pero permanece expuesta a shocks persistentes, según el informe.

¿Por qué importa para portafolios empresariales y familiares? La inflación puede erosionar la riqueza en dos frentes: Primero, reduce las probabilidades de alcanzar metas de largo plazo. En segundo lugar, deteriora el valor real del patrimonio a lo largo del tiempo.

Además, J.P. Morgan resalta que la correlación positiva entre acciones y bonos resurge en entornos inflacionarios. En ese sentido, destaca que la volatilidad del tradicional portafolio 60/40 se disparó de 7% a casi 12% después de la pandemia.




Activos que ganan relevancia ante la inflación estructural

El análisis de J.P. Morgan destaca tres categorías clave:

  • Commodities (por su correlación directa con precios)
  • Activos reales (infraestructura, bienes raíces)
  • Estrategias alternativas como hedge funds macro o diversificados, con desempeño favorable ante shocks inflacionarios persistentes.

El mensaje es claro: Los inversionistas deben reconfigurar portafolios para preservar poder adquisitivo en un régimen más incierto.

Conclusión: un entorno donde la resiliencia es el nuevo nombre del juego

El mundo atraviesa una transformación profunda. La fragmentación está redefiniendo el comercio, las cadenas de suministro, la seguridad energética, la defensa y la arquitectura monetaria. Para las empresas y los inversionistas, esta transición representa riesgos, pero también oportunidades en sectores estratégicos como energía, logística, infraestructura, semiconductores, defensa y activos reales.

El desafío es navegar esta geoeconomía con una combinación de visión estratégica, diversificación inteligente y lectura fina de un entorno donde eficiencia ya no es suficiente: la resiliencia será el motor de competitividad en los próximos años.


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