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Países en desarrollo enfrentan presión récord por deuda externa

Entre 2022 y 2024, los países en desarrollo vivieron la mayor salida neta de recursos para pago de deuda en medio siglo. El nuevo informe del Banco Mundial revela cómo estos flujos están golpeando sus economías y limitando el bienestar de millones de personas.

EYNG, 05/12/2025. Durante décadas, los países en desarrollo han convivido con ciclos de endeudamiento y ajustes. Pero lo ocurrido en los últimos tres años rompe cualquier patrón histórico. Entre 2022 y 2024, según el Informe sobre la Deuda Internacional 2025 del Banco Mundial, estas economías pagaron US$ 741.000 millones más en deuda de lo que recibieron en nuevos préstamos. Es una cifra monumental, que grafica un drenaje financiero pocas veces visto.

Lo más preocupante es que esta fuga de recursos ocurrió mientras muchos países luchaban por sostener sus sistemas de salud, recuperar empleos perdidos y frenar el aumento del costo de vida.

En palabras simples: El dinero que pudo ir a servicios públicos terminó destinado a cubrir intereses y amortizaciones.

2024 dio algo de aire… pero a un costo elevado

Según el Banco Mundial, 2024 trajo cierto alivio. Las tasas globales dejaron de subir y los mercados de bonos reabrieron sus puertas a varios países que habían quedado fuera durante la pandemia. Esto permitió reestructurar US$ 90.000 millones de deuda, el nivel más alto desde 2010, y recibir US$ 80.000 millones netos de inversionistas privados.

Pero ese alivio no fue gratuito: Los países tuvieron que pagar tasas cercanas al 10%, casi el doble de lo que costaba endeudarse antes de 2020.

Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, lo resumió con una advertencia que refleja el pulso de la coyuntura: «Las condiciones podrían estar mejorando, pero los países en desarrollo no están a salvo».




Un récord que preocupa: US$ 8,9 billones en deuda

El informe confirma que la deuda externa de los países de ingresos bajos y medios siguió creciendo, aunque más lento, alcanzando US$ 8,9 billones en 2024.

De ese total, US$ 1,2 billones corresponden a los 78 países más vulnerables, todos ellos elegibles para recibir financiamiento concesional de la Asociación Internacional de Fomento (AIF).

El costo del endeudamiento también llegó a niveles inéditos:

  • Los intereses pagados en 2024 sumaron US$ 415.000 millones.
  • Los tipos de interés para préstamos oficiales y privados se ubicaron en sus niveles más altos en más de dos décadas.
  • Y en los 22 países más endeudados, más de la mitad de su población no puede costear una dieta diaria mínima.

En otras palabras: la deuda está afectando directamente la vida cotidiana de millones de personas.




El Banco Mundial toma el liderazgo financiero

Frente a un escenario de financiamiento caro y limitado, el Banco Mundial reforzó su papel como principal apoyo de los países más vulnerables. En 2024:

  • Aportó US$ 18.300 millones netos más de lo que recibió en pagos de deuda.
  • Entregó US$ 7.500 millones en donaciones, ambas cifras récord.

Mientras tanto, los acreedores bilaterales —gobiernos y agencias estatales— se retiraron: Recibieron USD 8.800 millones más de lo que prestaron.

Crece la dependencia del financiamiento interno

Con menos opciones en el exterior, muchos gobiernos comenzaron a financiarse dentro de sus propios mercados. Según el Banco Mundial, en más de la mitad de los países con datos disponibles la deuda interna creció más rápido que la externa.

Este fenómeno tiene, según el organismo, dos caras: Es una señal de que los mercados locales están madurando; pero también puede desplazar el crédito al sector privado y elevar los riesgos de refinanciamiento.

La estadística jefa del Banco Mundial, Haishan Fu, lo explica así: «Los mercados locales están evolucionando, pero endeudarse demasiado dentro del propio país puede generar nuevos riesgos que los gobiernos deben manejar con cuidado».




El desafío ahora: evitar una crisis mayor

Aunque las condiciones financieras globales parecen estabilizarse, el Banco Mundial advierte que este respiro podría ser temporal. En ese sentido, su recomendación es clara: Fortalecer las cuentas fiscales, evitar endeudamientos costosos y proteger el gasto esencial.

Porque, como muestra el informe, la deuda ya no es solo un tema macroeconómico: es un factor que condiciona el bienestar y las oportunidades de desarrollo de millones de personas.

Lea el informe completo aquí.

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