América Latina frente a su mayor reto económico: Cambiar para crecer (y sobrevivir)
La región enfrenta bajo crecimiento, informalidad laboral y presión ambiental. Un informe de la OCDE, la CAF y la Unión Europea revela cifras clave y detalla cómo transformar la producción y financiar el desarrollo sostenible.
EYNG, 28/11/2025. América Latina y el Caribe no atraviesan una simple desaceleración económica: enfrentan un límite estructural. El informe Latin American Economic Outlook 2025, elaborado por la OCDE, la CAF y la Comisión Europea, advierte que la región vive un período prolongado de bajo crecimiento, productividad débil y alta informalidad laboral, una combinación que limita el desarrollo inclusivo y sostenible.
El diagnóstico es claro: sin una transformación profunda de su estructura productiva y de sus mecanismos de financiamiento, la región corre el riesgo de quedar atrapada en una economía de bajo valor agregado, alta vulnerabilidad social y creciente presión ambiental. Así lo señala el
América Latina: Una economía que no despega
El informe describe un panorama marcado por crecimiento lento del PBI per cápita, estabilizado cerca de su potencial, y una productividad que avanza a un ritmo inferior al de las economías desarrolladas. Entre 1991 y 2024, la productividad laboral creció apenas 0,9% anual en América Latina, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE (1,2%). Esta brecha explica por qué la región converge lentamente hacia niveles de ingreso de economías avanzadas.
Además, las economías latinoamericanas siguen dependiendo de exportaciones primarias y de baja complejidad tecnológica. Solo países como Costa Rica, México y República Dominicana han logrado integrarse con mayor éxito en sectores de tecnología media y alta. El resto continúa atado a un patrón exportador vulnerable a choques externos.
Según el informe, los flujos financieros externos son volátiles y las inversiones de cartera han caído con fuerza en la última década, mientras que la inversión extranjera directa se ha mantenido relativamente estable, aunque lejos de resolver las necesidades estructurales de la región.
El peso de la informalidad
La informalidad laboral no es un efecto colateral: es un problema central. En 2023, más del 55% de los trabajadores de la región eran informales, una cifra que ha caído desde 2009, pero que sigue siendo alarmante. Mujeres, jóvenes y adultos mayores son los grupos más afectados.
El estudio destaca que solo el 2,1% del empleo corresponde a sectores de tecnología media y alta, en comparación con el 7,7% en los países de la OCDE. Lo mismo ocurre en el ámbito digital, donde apenas el 15% de los empleos tiene alta intensidad digital, frente al 21% en economías desarrolladas.
La brecha no es solo tecnológica, sino salarial: los empleos vinculados a mayor intensidad tecnológica y digital pagan salarios muy por encima del promedio nacional, lo que convierte a la transformación productiva en una política económica y también social.
Producción que contamina
En el frente ambiental, el diagnóstico es igual de severo. Las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina aumentaron 69% entre 1990 y 2022, con especial incidencia en agricultura y energía. Mientras Europa logró reducir emisiones, la región sigue un patrón similar al de África subsahariana.
Los desastres naturales vinculados al cambio climático se duplicaron en 25 años, incrementando el riesgo económico y social. El informe advierte que sin una transición hacia una producción más limpia, el daño ambiental terminará deteriorando la base productiva y la calidad de vida.
Políticas productivas: Muchas, mal coordinadas
Uno de los hallazgos más críticos es el desorden institucional. En 33 países de la región, operan casi 200 entidades gubernamentales vinculadas a políticas productivas, sin una coordinación eficaz. En dos tercios de los países, participan cinco o seis ministerios sin una estrategia consolidada.
Además, el gasto es insuficiente: mientras los países de la OCDE destinan en promedio el 3% de su PBI a políticas productivas, América Latina invierte menos del 0,5% del PBI.
En ese contexto, el informe propone reorganizar las políticas productivas bajo una estrategia integral, combinando políticas horizontales (incentivos a la innovación, apoyo a emprendedores, compras públicas) con políticas verticales dirigidas a sectores estratégicos como energías renovables, agricultura sostenible, industrias digitales y economía del cuidado.
La brecha financiera: US$ 99 mil millones al año
El informe advierte que el talón de Aquiles de América Latina es el financiamiento. Según el estudio, la región enfrenta una brecha anual de US$ 99 mil millones hasta 2030 para financiar su desarrollo sostenible.
En ese sentido, destaca que la recaudación tributaria equivale al 21,3% del PBI, muy por debajo del promedio OCDE (34%). La estructura fiscal depende en exceso del IVA y de impuestos corporativos, mientras que los incentivos tributarios absorben 4% del PBI, de los cuales casi 1% corresponde solo al impuesto a la renta empresarial.
El informe recomienda rediseñar los incentivos fiscales, aumentar la progresividad del sistema y fortalecer la moral tributaria para mejorar la recaudación.
Por otro lado, la capitalización bursátil regional es reducida (37,4% del PBI frente al 64,4% en países OCDE), aunque el mercado de bonos sostenibles ha crecido con fuerza: los bonos verdes, sociales y sostenibles ya representan 27,2% de las emisiones internacionales en la región.
En inversión extranjera directa, los flujos llegaron al 2,8% del PBI en 2024. Al respecto, según el informe, el reto ya no es atraer capital a cualquier costo, sino dirigirlo a sectores que transformen la estructura productiva.
Cooperación internacional: Menos discursos, más proyectos
La cooperación internacional se presenta como un eje clave, especialmente en tres frentes: desarrollo de habilidades, adopción tecnológica e infraestructura. Entre 2014 y 2023, cerca de US$ 1.900 millones se destinaron a formación de capacidades en sectores estratégicos.
El informe destaca el rol del programa europeo Global Gateway como una plataforma para financiar energía limpia, conectividad y cadenas de valor sostenibles entre Europa y América Latina.
El documento concluye que la región necesita menos declaraciones y más convergencia efectiva en electricidad, infraestructura digital y comercio intrarregional para reducir costos y ganar competitividad.
En conclusión, el mensaje del Latin American Economic Outlook 2025 es directo: sin transformación productiva, América Latina no crecerá; sin financiamiento sostenible, no habrá transformación; y sin coordinación institucional, todo seguirá igual. El informe no propone milagros, sino reformas estructurales, con números, plazos y sectores definidos.
Puede leer el informe completo aquí.
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