Emprender con propósito: Cómo formar una cultura sólida desde el inicio
Pablo Montalbetti, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la UTP, destaca que una cultura organizacional coherente desde el inicio puede ser el diferencial estratégico que asegure la sostenibilidad y el compromiso del equipo en cualquier emprendimiento.
EYNG, 18/07/2025, En la etapa inicial de un emprendimiento, muchos fundadores concentran sus esfuerzos en desarrollar un producto, captar clientes o aumentar ventas. Sin embargo, existe un activo intangible que puede tener un impacto igual o incluso mayor en el éxito a largo plazo: la cultura organizacional.
Según Pablo Montalbetti, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), definir la cultura organizacional no es una tarea secundaria. «La cultura organizacional comprende la visión, misión, valores, propósito y principios de actuación del emprendedor», explica. Y aunque al inicio todo puede parecer difuso, Montalbetti recomienda establecer desde el principio los pilares de comportamiento que guiarán al equipo.
Cultura no es solo para grandes empresas
Existe una percepción común —y equivocada— de que solo las grandes corporaciones necesitan una cultura organizacional formal. Montalbetti la contradice con firmeza: «La autosuficiencia es un gran defecto. La desconfianza y el mal trato no llevan a nada. Hay que construir desde los valores, con respeto y coherencia».
Incorporar desde el inicio una cultura sólida ayuda a moldear un entorno basado en la confianza, el respeto y la colaboración, principios que muchas veces se subestiman en etapas tempranas.
Liderazgo con propósito: el rol del fundador como guía
El propósito y los valores no solo inspiran, también trazan el camino. «La piedra angular es ser coherente con esos principios. Eso define cómo se relacionan los miembros de la organización y qué se espera de ellos», señala Montalbetti.
Durante las primeras fases de un emprendimiento, el liderazgo debe ser cercano y orientado a formar equipo. En negocios familiares, incluso, puede tomar una forma paternalista. «Es importante enseñar desde la base, formar al equipo y, al mismo tiempo, saber escuchar», recomienda el decano de la UTP.
Cultura fuerte, equipos comprometidos
Una cultura bien cimentada influye directamente en la motivación, la productividad y la fidelización del talento. «Admirar al emprendedor por su conocimiento, trato y estilo de trabajo genera un ambiente positivo», afirma Montalbetti. Y ese ambiente impacta de forma directa en los resultados de la empresa.
Además, en momentos de crisis o transformación, una cultura sólida actúa como escudo protector. La unidad, el compromiso y el respeto mutuo pueden marcar la diferencia entre sobrevivir o fracasar ante la adversidad.
Cómo fortalecer la cultura organizacional
Finalmente, Montalbetti sostiene que la coherencia cultural no puede ser improvisada. Debe construirse de forma deliberada, documentarse y compartirse con claridad. «El legado escrito, discutido y comprendido por todos es la mejor manera de asegurar la sostenibilidad de la cultura organizacional», afirma.
Entre sus principales recomendaciones para mantener una cultura organizacional fuerte y duradera, destacan:
- Interiorizar la visión, misión, propósito y valores en toda la organización.
- Definir y compartir una visión común sobre el futuro del negocio.
- Actuar con coherencia, liderando con el ejemplo.
Estas prácticas permiten consolidar una cultura que trascienda al fundador y se mantenga viva conforme la empresa crece.
En conclusión, en un entorno empresarial cada vez más competitivo, construir una cultura organizacional desde el inicio no solo es recomendable, sino esencial. Para los empresarios que desean escalar con solidez, no basta con tener una buena idea o un producto innovador: es fundamental cimentar una cultura basada en propósito, coherencia y liderazgo ético.



