Liquidación societaria y concursal: cómo cerrar una empresa sin riesgos
El cierre de una empresa en Perú exige elegir entre liquidación societaria o concursal, procesos con implicancias legales y económicas cruciales. Diagnóstico financiero, asesoría legal y protección laboral son esenciales para evitar riesgos y proteger activos, según CMS Grau.
EYNG, 04/07/2025. Cuando una empresa en Perú enfrenta el cese de sus operaciones, elegir correctamente el tipo de liquidación es fundamental para proteger el patrimonio, cumplir con las obligaciones laborales y evitar complicaciones legales. Existen dos vías legales con diferencias sustanciales: la liquidación societaria y la liquidación concursal, cada una con implicancias específicas que pueden determinar el éxito o el caos en el proceso de cierre, según señalan especialistas de CMS Grau.
Liquidación societaria: Para empresas solventes y procesos más ágiles
La liquidación societaria es el mecanismo recomendado cuando la empresa mantiene solvencia y sus activos son suficientes para cubrir sus pasivos. Javier Márquez, asociado senior de CMS Grau, explica que «la liquidación societaria es un proceso interno, ordenado, rápido y económico. En este caso, la junta de accionistas toma la decisión, mantiene el control del proceso y designa a los liquidadores».
Este procedimiento es menos costoso y permite a los socios conservar la dirección sobre los activos y la gestión del proceso, siempre que no existan contingencias legales significativas o demandas complejas.
Liquidación concursal: La vía obligada ante insolvencia
En escenarios donde las deudas superan a los activos o existen múltiples procesos judiciales, la liquidación concursal resulta la ruta más adecuada. A diferencia de la societaria, este procedimiento está fiscalizado por Indecopi, y es la junta de acreedores quien asume las decisiones estratégicas, desplazando a los accionistas del control. «Es un proceso más largo y costoso, pero en ciertas situaciones puede ser el único camino viable para proteger el patrimonio y garantizar la atención equitativa a todos los acreedores», precisa Márquez.
La supervisión externa y el carácter público de la liquidación concursal brindan mayores garantías de transparencia, pero implican mayores tiempos y costos administrativos.
Obligaciones laborales: Prioridad absoluta en cualquier liquidación
Uno de los puntos más sensibles en un proceso de liquidación es el trato a los trabajadores. La legislación peruana establece la prelación de créditos laborales sobre otras obligaciones. Víctor Farro, socio de Reestructuración Empresarial e Insolvencias en CMS Grau, aclara que «en ambos tipos de liquidación se paga primero a los trabajadores. Sin embargo, en la liquidación concursal, los pagos pueden demorar porque se depende de la realización de activos».
Un diagnóstico adecuado es clave para evitar responsabilidades
Elegir mal el tipo de liquidación puede traer consecuencias legales y financieras para los directivos. Ivanna Escala, asociada senior en reestructuraciones e insolvencias, advierte que «identificar correctamente la situación financiera de la empresa permite escoger el camino más adecuado. No hacerlo puede poner en riesgo no solo los activos, sino también la responsabilidad de quienes toman las decisiones».
Michelle Barclay, socia del área, añade que iniciar una disolución societaria sin la solvencia suficiente podría acarrear responsabilidades personales: «Si una empresa con serios problemas financieros opta por una disolución societaria sin un análisis adecuado, puede arrastrar pasivos personales o enfrentar sanciones por no actuar diligentemente frente a la insolvencia.
Recomendaciones para un cierre ordenado
Los especialistas de CMS Grau recomiendan a las empresas considerar los siguientes puntos antes de iniciar un proceso de liquidación:
- Diagnóstico realista: Evaluar la verdadera situación financiera y legal de la empresa.
- Asesoría especializada: Contar con expertos en derecho societario y concursal para tomar decisiones informadas.
- Orden y documentación: Mantener total transparencia y cumplir con los procedimientos establecidos por ley.
- Cumplimiento laboral: Priorizar siempre el pago de sueldos, beneficios y compensaciones a los trabajadores.
Finalmente, Víctor Farro destaca que «el cierre de una empresa no tiene por qué convertirse en un proceso traumático o desordenado si se elige el camino legal adecuado.
Elegir entre liquidación societaria o concursal no sólo tiene implicancias jurídicas, sino también éticas, especialmente en el trato hacia colaboradores y acreedores. Para los empresarios, la clave está en el diagnóstico temprano y el acompañamiento de profesionales especializados.



