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El «milagro económico japonés»: Receta para el Perú

El ascenso de Japón como potencia económica es el resultado de décadas de visión estratégica, innovación constante y un compromiso inquebrantable con la excelencia. A medida que miramos hacia el futuro, queda claro que el país del Sol Naciente seguirá desempeñando un papel fundamental en la economía global.

Japón, una nación insular ubicada en el este de Asia, ha emergido como una potencia económica mundial, transformándose de una sociedad devastada por la Segunda Guerra Mundial en una de las economías más avanzadas y prósperas del mundo.

Según proyecciones recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), Japón es el tercer país más rico del mundo después de Estados Unidos y China, con un PIB estimado para 2024 superior a los 4,5 billones de dólares estadounidenses. Con una población aproximada de 124 millones, lo que lo convierte en el décimo país más poblado del mundo, la nación del «Sol Naciente» cerró 2022 con un PBI cápita de US$ 40.704, según cifras oficiales. ¿Cuál es el secreto detrás de este impresionante ascenso y cómo podría/debería aplicar Perú  la ‘receta japonesa’?

Historia y contexto

El milagro económico japonés se remonta al período de posguerra, cuando el país se embarcó en un intenso proceso de reconstrucción y modernización. Bajo el liderazgo de figuras visionarias como el primer ministro Yoshida Shigeru, Japón adoptó políticas económicas pragmáticas que enfatizaban la estabilidad, la inversión en infraestructura y la promoción de la industria manufacturera.

Durante la década de 1960, el país experimentó un crecimiento económico explosivo, impulsado por la industria automotriz, la electrónica y la tecnología. Empresas como Toyota, Honda y Nissan revolucionaron el mercado automotriz global con su enfoque en la calidad y la eficiencia. La gestión just-in-time y los sistemas de producción lean, desarrollados por empresas japonesas, se convirtieron en estándares de la industria en todo el mundo.

Japón cerró 2022 con un PBI cápita de US$ 40.704, según cifras oficiales. (Colton Jones/Unsplash).

Innovación y tecnología, el primer pilar

Una de las claves del éxito japonés ha sido su enfoque en la innovación y la tecnología. Empresas icónicas como Sony, Canon y Nintendo han liderado el camino en la revolución tecnológica, introduciendo productos innovadores que han capturado los mercados globales. Desde los primeros televisores hasta los sistemas de entretenimiento doméstico y los videojuegos, Japón ha demostrado una capacidad inigualable para adaptarse y liderar en la era digital.

«Un pilar de la economía japonesa es su dedicación al trabajo duro y la excelencia educativa. El sistema educativo japonés enfatiza la disciplina, la responsabilidad y la colaboración, produciendo una fuerza laboral altamente calificada y motivada».

La importancia de la educación y trabajo duro

Otro pilar fundamental de la economía japonesa es su dedicación al trabajo duro y la excelencia educativa. El sistema educativo japonés enfatiza la disciplina, la responsabilidad y la colaboración, produciendo una fuerza laboral altamente calificada y motivada. Además, la cultura del trabajo en Japón valora el compromiso, la lealtad y la dedicación, lo que ha contribuido significativamente a la productividad y la eficiencia en todos los sectores. Un dato clave es que su nivel de analfabetismo es de 1% al cierre de 2022.

Japón es el décimo país más poblado del mundo, con más de 120 millones de habitantes. (Erik Eastman/Unsplash).

Relaciones comerciales internacionales

Japón ha establecido relaciones comerciales sólidas y diversificadas en todo el mundo, promoviendo el comercio internacional y la cooperación económica. A través de tratados de libre comercio, alianzas estratégicas y una diplomacia económica proactiva, Japón ha ampliado su influencia económica y fortalecido su posición como jugador clave en la economía global.

Por ejemplo, Japón es miembro de organizaciones comerciales internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y participa activamente en foros económicos regionales como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Además, el país también es un importante inversor extranjero y ha expandido sus operaciones comerciales a nivel global. Las empresas japonesas han establecido filiales y fábricas en numerosos países, contribuyendo al crecimiento económico y al desarrollo industrial en esas regiones y, cómo no, al propio.

Ejemplos de empresas exitosas

Además de las empresas ya mencionadas, Japón alberga una serie de corporaciones multinacionales líderes en diversos sectores. Ejemplos destacados incluyen:

  • Panasonic: Una empresa de electrónica de consumo conocida por sus televisores, electrodomésticos y soluciones de energía sostenible.
  • Mitsubishi: Un conglomerado diversificado con intereses en la industria automotriz, la electrónica, la energía, la construcción y los servicios financieros.
  • SoftBank: Una empresa de tecnología e inversión conocida por su cartera diversificada que incluye participaciones en empresas como Alibaba, Uber y WeWork.
  • Toyota: La empresa automotriz más grande de Japón y una de las mayores del mundo, reconocida por su innovación en vehículos híbridos y tecnologías de conducción autónoma.
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Toyota vendió más de 11 millones de vehículos en 2023. (Christina Telep/Unsplash).

Desafíos y futuro

A pesar de sus logros, Japón enfrenta una serie de desafíos económicos, incluido el envejecimiento de la población, la deflación y la competencia regional. Sin embargo, con su historial de resiliencia, innovación y determinación, el país está bien posicionado para enfrentar estos desafíos y continuar prosperando en el futuro.

En resumen, el ascenso de Japón como potencia económica es el resultado de décadas de visión estratégica, innovación constante y un compromiso inquebrantable con la excelencia. A medida que miramos hacia el futuro, queda claro que el país del Sol Naciente seguirá desempeñando un papel fundamental en la economía global.

En resumen, el ascenso de Japón como potencia económica es el resultado de décadas de visión estratégica, innovación constante y un compromiso inquebrantable con la excelencia. A medida que miramos hacia el futuro, queda claro que el país del Sol Naciente seguirá desempeñando un papel fundamental en la economía global.

¿Qué debería hacer el Perú para tener un crecimiento similar al de Japón?

¿Cómo podríamos aplicar la receta del milagro económico japonés en el Perú? El ‘Milagro económico peruano’ podría darse si el Estado, más allá de los gobernantes de turno, adopta las siguientes políticas y estrategias:

  • Inversión en educación y capacitación: El Perú podría priorizar la educación de calidad y el desarrollo de habilidades técnicas y profesionales. Esto ayudaría a crear una fuerza laboral altamente calificada y adaptable a las demandas del mercado global. Además, del Estado, el empresariado y la Academia son también actores relevantes en este punto
  • Fomento de la Innovación y la Tecnología: Promover la investigación y el desarrollo, así como apoyar a las empresas innovadoras, impulsaría la competitividad del país en sectores.
  • Estabilidad macroeconómica: Mantener políticas fiscales y monetarias prudentes puede garantizar la estabilidad económica y fomentar la confianza de los inversionistas tanto nacionales como extranjeros. En ese sentido, el déficit fiscal de 2023 y el proyectado para 2024 no suman. Por el contrario, restan.
  • Promoción del comercio internacional: El Perú debe seguir buscando activamente oportunidades de comercio exterior, negociar acuerdos comerciales favorables y promover la diversificación de sus exportaciones para reducir la dependencia de un solo mercado.
  • Inversión en infraestructura: Mejorar la infraestructura física y digital del país puede aumentar la eficiencia económica, reducir los costos de transporte y logística, y estimular la inversión y el crecimiento en diversos sectores.
  • Apoyo a las pequeñas y medianas empresas: Las pymes son motores importantes de crecimiento económico y empleo. Brindarles acceso a financiamiento, capacitación y tecnología impulsará su desarrollo y contribuirá al crecimiento económico sostenible.
  • Desarrollo regional equilibrado: Fomentar el desarrollo equitativo en todas las regiones del país ayudará a reducir las disparidades socioeconómicas y promover un crecimiento más inclusivo y sostenible.
  • Fortalecimiento del estado de derecho y la seguridad jurídica: Garantizar (otra vez) un entorno empresarial seguro y transparente puede aumentar la confianza de los inversores y promover la inversión y el crecimiento económico a largo plazo.

Implementar estas estrategias de manera integral y sostenida podría ayudar al Perú a alcanzar un crecimiento económico sólido y sostenible, siguiendo el ejemplo del exitoso modelo japonés. ¡Ojalá algún día!

EYNG, mayo de 2024

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Fernando Chevarría León, director de EYNG

Director de EYNG - Estrategias y Negocios. Comunicador con más de 20 años de experiencia en medios líderes como RPP, El Comercio y Canal N, en el Perú; y El Economista (España). Fue director de la edición internacional de América Economía. Posee una especialización en Periodismo Económico Financiero por la Universidad de Columbia (Nueva York) y un MBA por la Universidad de Barcelona (España). Es experto en comunicación estratégica.

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