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La nueva normalidad es digital ¿pero es inclusiva?

La "digitalización express” no fue, ni está siendo lo suficientemente inclusiva, pero al menos dio paso a nuevos aprendizajes y a la normalización del teletrabajo que permitió en los meses más duros del 2020 la continuidad del Estado, de algunas actividades productivas y a una desigual educación a distancia.

La pandemia por la COVID-19 nos hizo vivir un largo periodo de inmovilización donde lo digital reemplazó a la presencialidad en cuestión de semanas por no decir días. De esa experiencia podemos concluir dos cosas: que no todos tuvieron las mismas oportunidades de hacer frente a la pandemia y que la digitalización es el camino que todos los peruanos, sin excepción, debemos transitar para un futuro mejor, más productivo y competitivo.

Fuimos testigos de cómo la inmovilización nacional impactó en el acceso a la educación, al aumento de cifras de desempleo y al cierre de buena parte de las micro y pequeñas empresas del país. Solo quienes estaban preparados migraron a lo digital y continuaron estudiando y/o produciendo, pero quienes carecían de algún soporte de conectividad quedaron en gran desventaja. La «digitalización express” no fue, ni está siendo lo suficientemente inclusiva, pero al menos dio paso a nuevos aprendizajes y a la normalización del teletrabajo que permitió en los meses más duros del 2020 la continuidad del Estado, de algunas actividades productivas y a una desigual educación a distancia.

Conectividad e infraestructura

Con el objetivo de comprender la situación de la región a nivel de infraestructura de telecomunicaciones y conocer el impacto de acelerar su desarrollo de forma sostenible, American Tower comisionó un estudio a la consultora SMC+, dirigida por el ex jefe de la Global System for Mobile Communications (GSMA), Sebastián Cabello, que analiza las necesidades de inversión y despliegue de infraestructura en América Latina, para poder atender el crecimiento exponencial de la demanda de Internet, producto de un vertiginoso proceso de digitalización.

En materia de infraestructura, el informe señala que hacia 2030 la región requiere cuadruplicar la cantidad de sitios de telecomunicaciones existentes, lo que significa la instalación de al menos 550.000 antenas para cubrir la demanda de conectividad. Estos sitios, producto del venidero desarrollo del 5G serán principalmente pequeñas celdas (mejor conocidas como small cells) y también macro sitios, donde convivirán distintas tecnologías (las ya rezagadas 2G y 3G y las de última generación 4G y 5G). Lo anterior implica una inversión estimada de US$ 17.000 millones sólo en infraestructura pasiva, a lo que hay que sumarle el equipamiento activo, el espectro y otros costos de operación, que podrían significar unos US$ 50.000 millones adicionales, según estimaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Inversión en telecomunicaciones en el Perú

Según el informe, en Perú se necesitan por lo menos 59.000 nuevos sitios de telecomunicaciones para el 2030 y una inversión de US$ 2.000 millones, lo que representa 13,2% del total de la inversión calculada para la región por este concepto.

En términos de impacto social y económico, el estudio señala que “un aumento general de la inversión en telecomunicaciones tiene efectos directos cuantificables sobre la reducción de la pobreza, el aumento de la esperanza de vida, la reducción del hambre y de las desigualdades, e incluso en la disminución de las emisiones de dióxido de carbono”, lo que contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Comunidades Digitales

Ejemplificando lo anterior, recientemente tuvimos la oportunidad, en un trabajo conjunto con la Fundación Lima y otros aliados, de llevar equipamiento tecnológico, conectividad y formación en pensamiento computacional a niños de 9 a 11 años en un albergue en Comas, bajo nuestro programa “Comunidades Digitales”. Desde su inauguración, el pasado diciembre, los estudiantes están recibiendo todas las semanas clases virtuales desde Arequipa y en los próximos meses serán capaces de programar su primer videojuego con propósito social, en 2D. Desarrollar estas competencias digitales a esta temprana edad, es el primer paso para que estos niños estén más cerca de un sinfín de oportunidades de desarrollo profesional.

En el marco de una dinámica cada vez más demandante en términos de inversión y evolución tecnológica, desde hace varios años se viene dando una transformación en la forma en la que se despliega y gestiona la infraestructura de telecomunicaciones. Esta transformación dio paso al desarrollo de empresas, que, a través de modelos de compartición de infraestructura pasiva, aportan significativamente en la expansión de la conectividad y generan mercados más eficientes (costos de despliegue, barreras de entrada, liberación de capital de los operadores para mayor inversión o desarrollo de nuevos servicios, etc.).

De acuerdo con el reciente estudio, las empresas de infraestructura pasiva, además de ayudar a los operadores de telecomunicaciones en el despliegue de sitios físicos y su operación y mantenimiento de manera más eficiente, también están generando impactos positivos como un incremento significativo en el nivel de cobertura y capacidad, la velocidad promedio de internet móvil y su penetración en la población.

La «Ley de Infraestructura» debe fortalecerse

Perú ya cuenta con una Ley de Infraestructura (Ley 29022) que facilita el despliegue en telecomunicaciones y funciona como marco normativo habilitador del desarrollo de la conectividad en los últimos 10 años en el país. Esta ley debe mantenerse y fortalecerse, tomando en cuenta que el Perú requiere cuadruplicar en los próximos 8 años la cantidad de infraestructura que posee actualmente para atender la demanda y cerrar las brechas existentes.

Para avanzar en la atención de las necesidades que tiene el país en términos de infraestructura y política pública, y poder encaminarnos hacia una digitalización verdaderamente inclusiva, debemos fomentar el diálogo permanente entre el sector público y privado, la inversión con impacto social y contar con reglas claras que impulsen y garanticen la predictibilidad de estas inversiones.

EYNG, 05/12/2021
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Renzo Escobar Bustamante

Gerente general de American Tower Perú

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