Economía y Negocios

11 temas que caracterizaron al 2021

El año 2021 ha mostrado que el impacto de la pandemia es de gran alcance y ha afectado todos los ámbitos posibles del desarrollo, afirma el Banco Mundial 

Si bien, el 2021 se caracterizó por una rápida recuperación económica con respecto al 2020, año en el que la COVID-19 asoló al mundo generando una crisis sin precedentes a nivel mundial, la pandemia continuó golpeando, sobretodo a los países más pobres. Menos ingresos, una mayor deuda, inflación al alza, entre otros temas, caracterizaron al año que se termina.

La COVID-19 tuvo impactos desproporcionados en los pobres y vulnerables en 2021, que se traducen desde una recuperación económica desigual hasta un acceso desigual a las vacunas y desde el aumento de las pérdidas de ingresos hasta la disparidad en el aprendizaje. La pandemia está provocando retrocesos en el desarrollo y suponiendo un revés en los esfuerzos para poner fin a la pobreza extrema y reducir la desigualdad. Debido a la COVID-19, la pobreza extrema aumentó en 2020 por primera vez en más de 20 años y alrededor de 100 millones más de personas viven con menos de US$ 1,90 al día”, resaltan los analistas Venkat Gopalakrishnan, Divyanshi Wadhwa, Sara Haddad y Paul Blake, del Banco Mundial, quienes, comparten los resultados de algunas investigaciones para ilustrar los once temas más saltantes del año.

1. Un acceso desigual a las vacunas

La manera más rápida de poner fin a la pandemia es vacunando a los habitantes de todo el mundo. Sin embargo, poco más del 7 % de las personas en los países de ingreso bajo han recibido una dosis de las vacunas en comparación con más del 75 % en los países de ingreso alto.

“Por ello, se necesita un acceso justo y amplio a vacunas eficaces y seguras contra la COVID-19 y así poder salvar vidas y fortalecer la recuperación económica mundial”, señala el Banco Mundial.

2. ¿Están los países preparados para la aplicación de las vacunas?

Según el Banco Mundial, si bien el acceso a las vacunas es fundamental para salvar vidas, los países también necesitan la infraestructura básica para garantizar la entrega y distribución exitosas de las vacunas.

“La pandemia ha expuesto —más que nunca— las deficiencias de muchos sistemas de salud, que ahora enfrentan el doble desafío de responder al brote y mantener servicios esenciales que salvan vidas. También muestra que los sistemas de salud sólidos son la base de la preparación para casos de pandemia”, explica.

3. Una recuperación mundial dispar

Al igual que en el caso del acceso a las vacunas, el Banco Mundial advierte que existe una brecha en la recuperación económica entre las economías de ingreso alto y las economías de ingreso bajo y mediano.

“En la edición de junio del informe Perspectivas económicas mundiales se señaló que, si bien la economía mundial crecerá un 5,6% en 2021 (el mayor ritmo después de la recesión en 80 años), la recuperación será desigual”, advierte el BM. “Se proyecta que las economías de ingreso bajo crecerán solo un 2,9% en 2021, el crecimiento más lento de los últimos 20 años, con respecto a 2020, en parte debido al lento ritmo de la vacunación”, agrega.

4. Las pérdidas de ingresos para el 40 % más pobre de la población

Si bien las personas de todos los grupos de ingreso sufrieron pérdidas durante la pandemia, el 20 % más pobre experimentó la caída más pronunciada. “En 2021, sus ingresos disminuyeron aún más, mientras que los más ricos han comenzado a contener la tendencia. Esto se debe a que el 40% más pobre no ha comenzado a recuperar sus pérdidas de ingresos. La disminución de los ingresos se ha traducido en alrededor de 100 millones más de personas que viven en la pobreza extrema”, resalta el BM.

“No es de extrañar que los hombres y las mujeres han vivido la crisis de maneras muy diferentes. Un examen de datos realizado por el Banco y otros asociados muestra que las mujeres han sufrido mayores pérdidas que los hombres en términos de empleo, ingresos y seguridad”, agrega.

5. El comercio, un motor de la recuperación mundial

Para el Banco Mundial, no es coincidencia que el aumento de la pobreza extrema se haya producido cuando ha habido perturbaciones en el comercio por influencia de la pandemia. En ese sentido, explicó que, históricamente, existe una estrecha relación entre el comercio y la reducción de la pobreza, y los países de ingreso bajo y mediano casi duplicaron su participación en las exportaciones entre 1990 y 2017, período en el que se redujo la pobreza extrema.

“El comercio también desempeña un papel crucial en la recuperación económica, como lo demuestra un reciente informe del Banco Mundial. Después de que la pandemia alteró gravemente el comercio mundial, se observa un sólido repunte, que está ayudando a la recuperación. El comercio contribuye a acelerar la recuperación económica de la pandemia al proporcionar una demanda externa sostenida de exportaciones y asegurar la disponibilidad de servicios y productos intermedios importados. Los países menos adelantados, que tienen una capacidad limitada para impulsar la recuperación mediante paquetes de estímulo fiscal, dependen particularmente de la recuperación del comercio como una fuente de crecimiento económico”, señala el BM.

6. El aumento de los niveles de deuda en medio de la pandemia

Las cargas de la deuda en los mercados emergentes y las economías en desarrollo han aumentado durante la pandemia. Según el Banco Mundial, el desafío se agudiza en los países de ingreso bajo: la mitad de ellos estaban en una situación crítica causada por el sobreendeudamiento o en alto riesgo de estarlo antes de la aparición de la COVID-19. Esto se produce después de una década en la que se ha observado la expansión más rápida, más grande y más amplia de los niveles de deuda en todo el mundo, según el informe Perspectivas económicas mundiales, del BM.

“Cuando los responsables de las políticas en los mercados emergentes y las economías en desarrollo buscan avanzar de la respuesta a la pandemia a la recuperación, deberán tener cuidado de no retirar prematuramente el apoyo fiscal y tratar de aumentar la eficiencia del gasto público, al tiempo que equilibran la necesidad de sostenibilidad de la deuda”, recomienda el BM.

Sin embargo, agrega que la carga de la deuda se hará sentir mucho tiempo después de que desaparezca el virus, cuando aumenten los costos del servicio de la deuda, desacelerando la recuperación y dificultando los esfuerzos para enfrentar otros desafíos del desarrollo, incluido el cambio climático.

7. La complejidad de los informes sobre la deuda

“La deuda es más de lo que parece, si nos atenemos a las conclusiones del informe La transparencia de la deuda en los países en desarrollo. Esto se debe a que elaborar informes sobre la deuda no es un ejercicio muy sencillo”, advierte el Banco Mundial

La vigilancia de la deuda mundial hoy depende de una combinación de bases de datos con diferentes normas y definiciones. Estas bases de datos tienen grandes brechas: el informe muestra que los registros disponibles públicamente sobre el volumen de la deuda de los países de ingreso bajo dan lugar a variaciones que pueden alcanzar hasta el 30% del PIB de un país debido a las divergencias en las definiciones y normas de las bases de datos locales e internacionales.

Como señaló el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, en el prólogo del informe, lograr «una mayor transparencia de la deuda es un paso vital en el proceso de desarrollo. Facilita la realización de inversiones nuevas de alta calidad, reduce la corrupción y permite la rendición de cuentas».

8. El aumento sin precedentes de la pobreza de aprendizajes

Uno de los impactos devastadores de la COVID-19 en los pobres y vulnerables se puede ver en el campo de la educación. Supuso un duro golpe en la vida de los niños pequeños, los estudiantes y los jóvenes, y exacerbó las desigualdades en la educación. Debido a los prolongados cierres de las escuelas y a los resultados de aprendizaje deficientes, el aumento de la pobreza de aprendizajes —el porcentaje de niños de 10 años que no pueden leer un texto básico— podría llegar al 70 % en los países de ingreso bajo y mediano, de acuerdo con estimaciones recientes del Banco Mundial.

Esto tendrá impactos duraderos en los ingresos futuros, el alivio de la pobreza y la reducción de la desigualdad. Según los últimos cálculos, la generación actual de estudiantes corre el riesgo de perder US$ 17 billones en concepto de ingresos a lo largo de su vida. En respuesta al empeoramiento de la crisis educativa, el Banco ha ampliado rápidamente su apoyo a los países en desarrollo, con proyectos que llegan al menos a 432 millones de estudiantes y a 26 millones de maestros (lo que equivale a un tercio de la población estudiantil y casi un cuarto de la fuerza laboral docente en los países clientes actuales).

9. Los altos precios de la energía impulsan el aumento de los costos de otros productos básicos

El panorama de los precios de los productos básicos tampoco es halagüeño. De acuerdo con las previsiones contenidas en el informe Perspectivas de los mercados de productos básicos, del Banco Mundial, los precios de la energía serían, en promedio, 80% más altos en 2021 en comparación con el año anterior.

“Dado que la energía es un producto básico fundamental para la producción de alimentos y la calefacción, estos precios cada vez más altos pueden tener consecuencias en las fases ulteriores. El alza de los precios de la energía ya ha afectado a los precios de los fertilizantes, aumentando a su vez el costo de la producción de alimentos”, advierte el BM.

No obstante, señala que, en la segunda mitad de 2021, los precios de los productos básicos alimenticios comenzaron a estabilizarse en respuesta a las perspectivas favorables de la oferta mundial, pero siguen estando por encima de los niveles anteriores a la pandemia. Además, resalta que la inflación interna de los precios de los alimentos está aumentando en la mayoría de los países, lo que reduce la capacidad de los pobres para costear alimentos saludables. Esto, advierte, puede exacerbar la inseguridad alimentaria en los países en desarrollo.

10. La urgencia de la crisis climática

Como la COVID-19 ha provocado un cambio de suerte para los pobres y vulnerables, no se pueden perder de vista los desafíos del cambio climático y las medidas urgentes que exigen.

Si no se controla, el cambio climático puede empujar hasta 132 millones de personas a la pobreza extrema para 2030, según estimaciones del Banco Mundial, y la mayoría de las personas más pobres del mundo vivirá en situaciones caracterizadas por fragilidad, conflicto y violencia.

Cabe señalar que, según el BM, la pobreza ya se entrelaza con la vulnerabilidad a las amenazas relacionadas con el clima, como las inundaciones y las enfermedades transmitidas por vectores, lo que hace que el cambio climático sea un gran impedimento para aliviar la pobreza extrema.

11. Un mayor número de migrantes internos por motivos climáticos para 2050

Además de contribuir al aumento de la pobreza extrema, el cambio climático también puede actuar como un poderoso factor de la migración interna. En el reciente informe Groundswell se señala que, para 2050, el cambio climático podría obligar a 216 millones de personas a desplazarse dentro de sus países.

“Todavía existe la oportunidad de reducir significativamente estas cifras y gestionar mejor la migración climática interna si se realiza un esfuerzo mundial concertado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, apoyar un desarrollo verde, inclusivo y resiliente”, resalta el Banco Mundial

Para responder a los desafíos urgentes, el Grupo Banco Mundial publicó su nuevo Plan de Acción sobre el Cambio Climático 2021-25, con el que se procurará brindar niveles récord de financiamiento climático a los países en desarrollo, reducir las emisiones, fortalecer la adaptación y alinear los flujos financieros con los objetivos del Acuerdo de París. Con el Plan de Acción para el período 2021-25 se amplían los esfuerzos del Grupo Banco Mundial en esta área, dado que además de invertir en proyectos ‘verdes’, se buscará ayudar a los países a integrar plenamente sus objetivos climáticos y de desarrollo”, señala el organismo multilateral, que, entre 2016 y 2021, proporcionó más de US$ 109 000 millones en financiamiento para el clima, cifra que incluye un monto récord de US$ 26.000 millones en el ejercicio de 2021.

Conclusiones del 2021

«El año 2021 ha mostrado que el impacto de la pandemia es de gran alcance y ha afectado todos los ámbitos posibles del desarrollo. En un momento en que los pobres y los vulnerables soportan la peor parte, la pandemia está suponiendo un duro revés para poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. Pero no todo es negativo. A medida que avanzó el año, se produjeron algunos acontecimientos positivos: la economía mundial creció, el comercio de bienes se recuperó, los precios de los productos básicos alimenticios comenzaron a estabilizarse y las remesas registraron una recuperación sólida. Sin embargo, la aparición de nuevas variantes y el acceso desigual a las vacunas indican que aún queda mucho por hacer”, señala el Banco Mundial.

“Al mismo tiempo, cuando algunos países están comenzando a trazar su recuperación, también es una oportunidad para ellos de lograr un crecimiento económico duradero sin degradar el medio ambiente o agravar la desigualdad. El Grupo Banco Mundial ayuda a los países a delinear una recuperación verde, resiliente e inclusiva mediante el logro de la estabilidad y el crecimiento económicos, el aprovechamiento de la revolución digital, la búsqueda de un desarrollo más ecológico y sostenible, y la inversión en las personas”, puntualiza.

EYNG, 29/12/2021
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