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Depresión, incertidumbre, disciplina y convivencia en tiempos de la COVID-19

Tomy Drazenovic brinda una serie de recomendaciones para sobrellevar de la mejor manera la crisis que actualmente todos estamos atravesando.

Conversamos con Tomy Drazenovic, director de Desarrollo de ALS Global para Sudamérica y experto en aprendizaje y relaciones interpersonales, sobre cómo sobrellevar la depresión, manejar la incertidumbre, lograr la disciplina y mantener una convivencia armoniosa durante tiempos difíciles como el que actualmente todos estamos atravesando por la pandemia.

La COVID-19 le ha quitado mucho a la gente: empleos, sueños, sus negocios han bajado o incluso han tenido que cerrarlos. La gente siente que ha perdido cosas, ¿Cómo pueden procesar eso?

La psicología ha estudiado mucho el proceso del duelo, el proceso de perder personas o cosas con las que desarrollamos afecto. Definitivamente se ha estudiado más en el contexto de la pérdida de seres queridos, pero, con mayor o menor intensidad, las personas atravesamos procesos parecidos y caemos en trampas mentales similares. 

Existe el Modelo de Kübler-Ross, que establece una serie de etapas que las personas tienden a atravesar a lo largo del duelo. Yo diría que algunas personas las pasan y otras no, y logran un camino menos tortuoso, más eficiente, más corto hacia la aceptación. Obviamente, resulta más difícil procesar la pérdida de una persona a la que amamos, que la pérdida de una relación, un negocio, un trabajo, o de un poco de dinero ahorrado.

Lo que procuro hacer cuando las personas me preguntan cómo salir de esta especie de enredo mental de la pérdida de lo ganado, de la pérdida del esfuerzo acumulado de los años, es darles algunas recomendaciones para evitar quedarse demasiado tiempo en proceso de aceptar, para poder moverse hacia adelante. Esto es algo que trabajo algunas veces a nivel gerencial o empresarial cuando se dan situaciones de fracaso difíciles de aceptar.

Tomy Drazenovic
Tomy Drazenovic es director de Desarrollo de ALS Global para Sudamérica. Es psicólogo de la Universidad George Mason (Virginia, Estados Unidos) y experto en aprendizaje y relaciones interpersonales.

¿Cuáles serían estas recomendaciones?

Primero, procura no negar lo que está pasando. Está bien dudarlo, buscar recuperarlo, poner esfuerzo en algunas acciones alternativas para evitar la pérdida, pero hay que saber cuando dejar el auto-engaño. 

Durante esta crisis muchos han perdido el trabajo o el negocio y deben enfrentarse a la idea de empezar nuevamente. Esta puede ser una idea muy frustrante, y, para evitarla, muchos optan por decirse a sí mismos que su negocio se va a recuperar, que esto va a pasar muy rápido, que encontrarán algún otro empleo muy pronto. 

Pensar así es normal, te paraliza. No tomar acción ante la situación real de pérdida es incrementar el impacto de la pérdida y arriesgarse a perder más.

Segundo, estar molesto está bien, pero no por mucho tiempo. Escucho y leo mucha rabia contra el Gobierno por sus decisiones, rabia contra las personas que tomaron tal decisión en la empresa, o rabia contra uno mismo por no haber hecho las cosas distinto. En este escenario de crisis, es mejor aceptar este sentimiento de frustración o molestia, dejarlo fluir por un rato, pero no quedarse alrededor de éste dando vueltas.

Tercero, lo que será casi inevitable es deprimirse luego de la pérdida. Es como si el cuerpo se diera cuenta de que el esforzarse no vale la pena. Nuestra parte más animal no está dispuesta a vivir nuevamente el engaño de que el esfuerzo prolongado nos llevará al éxito, porque se da cuenta que la vida puede no ser justa. 

Deprimirse no es llorar, o estar con el ánimo por los suelos. Si pasamos muchísimas horas en estados de desmotivación, postergación de planes, o “descansando”, es posible que estemos en cierto grado deprimidos. Incluso la irritabilidad misma puede ser una forma de depresión. 

Nuevamente, empieza por aceptar que estás en este estado, pero pide ayuda a las personas cercanas, a tus amigos, y asume compromisos con terceros que sirvan de cuerdas que te jalen hacia afuera de esta especie de abismo emocional.

Lo último es que cuando decidas redefinir mentalmente el contexto, y decidas arriesgarte a establecer nuevos vínculos, evaluar nuevas alternativas o elaborar un nuevo sentido para ti mismo, no hay que quedarse demasiado tiempo soñando, teorizando o conceptualizando. 

Hay que salir rápidamente a la acción, aunque sintamos que las definiciones están aún incompletas. Se irán aclarando en el camino. Y ese nuevo camino, a medida que se hace más nuestro, nos resulta más familiar, se convierte en la aceptación.

Tomy Drazenovic
«En este escenario de crisis, es mejor aceptar este sentimiento de frustración o molestia, dejarlo fluir por un rato, pero no quedarse alrededor de éste dando vueltas», recomienda Tomy Drazenovic.

Cómo manejar la incertidumbre

¿Qué hacer ahora si no se sabe qué va a pasar? ¿Cómo pueden manejarse y avanzar las personas en un escenario de incertidumbre?

La incertidumbre es en realidad un problema de percepciones. Los seres humanos vivimos bajo el amable engaño de las certezas, y nuestra vida muy tiene pocas certezas. Tenemos certeza de estar vivos, certeza de que un día nuestra vida terminará, y lo que hay en el medio nadie lo sabe. La pandemia –con ayuda de algunos medios de comunicación más que otros– nos recuerda esto, hace que percibamos la incertidumbre todo el tiempo.

Cuando vivimos en condiciones normales, no las de ahora, luchamos todos los días contra la incertidumbre. ¿Mi empresa me seguirá contratando el año que viene?¿Mi cliente me seguirá comprando?¿El país seguirá creciendo en PBI?¿Mi negocio seguirá teniendo demanda en el mercado o saldrá una nueva tecnología que acabará con todo mi negocio de un momento al siguiente? Los negocios de film fotográficos, alquileres de videos, venta de discos, fueron todos víctimas de lo inesperado; pero ahí tenemos a las empresas de energía que deciden día a día invertir en fuentes renovables, las empresas automotrices que deciden invertir en híbridos y autos eléctricos, y así cada quien toma decisiones que suponen cierto riesgo, pero que eliminan en algún grado la incertidumbre.

Casarte, tener hijos, comprar una casa o estudiar una carrera nunca fueron caminos de certeza. Somos nosotros los que imprimimos certeza con nuestro quehacer diario.

Para avanzar en escenarios de incertidumbre solo nos queda tomar un camino y actuar con determinación de manera consecuente con nuestras decisiones. Esto es una verdad que aplica tanto a los negocios, como al trabajo, como a la vida personal. Casarse, tener hijos, comprar una casa o estudiar una carrera nunca fueron caminos de certeza. Somos nosotros los que imprimimos certeza en ellos con nuestro quehacer diario.

El manejo de la disciplina

¿Cómo hacer para manejar la disciplina, para ser productivo durante esta crisis?

Ser disciplinado no es una condición permanente ni generalizada. Nadie es disciplinado todo el tiempo ni en todo lo que hace. Tampoco es una condición natural para ningún mamífero, incluido el ser humano.La disciplina se va formando a través del tiempo, de maner gradual y en ámbitos específicos.

Cuando somo pequeños nos disciplinan en nuestros hábitos de sueño, hábitos de alimentación, hábitos de limpieza, hábitos de estudio, y en algunos casos los padres logran instaurar la disciplina mejor que en otros. Esto tiene repercusiones que los adultos van pagando con sudor y lágrimas a través del tiempo.

La pandemia nos exige reeducarnos, reformarnos. Ahora necesitamos trabajar por iniciativa propia, no porque hay un horario que cumplir o porque las personas se van a dar cuenta de que no estamos trabajando. Necesitamos educarnos en quehaceres del hogar que quizá antes no hacíamos, como supervisar que nuestros hijos asistan a clases y presten atención al profesor.

Esto tomará tiempo, y debemos ser nuestros propios maestros. Establezcamos primero metas cortas, como lo haríamos con un niño. Premiando los pequeños logros, las ligeras mejoras graduales. Aprendamos a ponerle diversión a las cosas que quizá parecen tediosas y aburridas. Debemos tener paciencia, darnos afecto, valoración y comprensión; pero tener mucho cuidado de no caer en el engreimiento de la mediocridad, del mínimo esfuerzo y la evitación de las incomodidades.

La convivencia en tiempos de la COVID-19

¿Cómo convivir en tiempos de cuarentena sin estresarse y perder la armonía? ¿Qué hacer para que las familias tengan una buena convivencia?

Este es uno de los desafíos más complejos del aislamiento. Hay familias que antes compartían alrededor de tres  horas al día, y de manera no muy intensa. Hay familias que han pasado ahora a compartir 15 horas al día. Antes solo compartían tres o cuatro actividades en la semana, y ahora las comparten casi todas.

Si bien compartir más tiempo y actividades permite que conozcamos más al otro y nos volvamos más cercanos, genera 5 o 6 veces más probabilidades de conflicto. Y la mayoría de personas tienen pocas herramientas, e incluso malos hábitos, para el manejo de los conflictos.

Las soluciones para manejar los conflictos -que habrán incrementado de manera inevitable durante un estado de cuarentena- son muy concretas, pero a veces difíciles de poner en práctica (por los malos hábitos emocionales y de comunicación): 

1) Ningún punto de vista es absurdo o falso, pues le pertenece a cada persona, y hay que decirlo cuando estamos discutiendo con el otro; 

2) Que un punto de vista sea válido no quiere decir que yo debo estar de acuerdo, podemos discrepar sin odiarnos o estar molestos; 

3) Si no logramos ponernos de acuerdo en alguna idea o creencia, y queremos seguir conviviendo porque nos queremos, nos tocará a ambos ceder un poco y negociar; 

4) Si hemos llegado a un acuerdo o a una negociación, es muy importante que las partes le den importancia al acuerdo y lo respeten con solemnidad, así se trate de algo tan simple como no dejar platos sucios en el lavadero.

Al final de cada conflicto, cuando hemos llegado a un acuerdo, siempre es importante recordarnos el uno al otro las razones por las que nos valoramos o deseamos compartir la vida. La pandemia ha sido definitivamente más dura para quienes han tenido que estar solos, nunca olvidemos eso. 

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Fernando Chevarría

Director de EYNG - Estrategias y Negocios. Comunicador con más de 20 años de experiencia en medios líderes como RPP, El Comercio y Canal N, en el Perú; y El Economista (España); y fue director de la edición internacional de América Economía. Posee una especialización en Periodismo Económico Financiero por la Universidad de Columbia (Nueva York) y un MBA por la Universidad de Barcelona (España). Es experto en comunicación estratégica y director fundador de Perú Content Lab, agencia de gestión de contenidos, estrategia digital y social listening.

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