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Sector textil y confecciones con dificultades para reiniciar actividades

CCL advierte que protocolo sanitario emitido por el Gobierno incluye cambios en estructuras de plantas industriales que no se pueden cumplir por falta de proveedores de construcción.

El Gremio de Indumentaria de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) expresó su preocupación frente al protocolo sanitario exigido para reiniciar las actividades del sector Textil y Confecciones, pues incluye cambios en las estructuras de sus plantas industriales que en la actualidad no se pueden cumplir pues ello implica la contratación de obreros de construcción y proveedores que no se encuentran autorizados para trabajar.

El sector textil y confecciones en problemas
Los protocolos incluyen aspectos que no se pueden cumplir por falta de proveedores dadas las circunstancias

“Se puede y deben cumplirse normas como medir la temperatura y asegurar el distanciamiento entre los trabajadores, así como dotarlos de guantes y mascarillas; pero, nos exigen mejorar la ventilación mediante equipos de flujo de aire para lo cual se requiere, en algunos casos, derrumbar paredes y contratar empresas no comprendidas en la Fase 1 del reinicio de actividades”, dijo Luis Aspíllaga, presidente del Gremio Indumentaria de la CCL

El dirigente gremial reveló que a raíz de la crisis sanitaria y la paralización de actividades del sector textil y de confecciones desde el pasado 16 de marzo, el Perú ha dejado de exportar hasta el cierre de abril, entre US$ 100 millones y US$ 200 millones.

Luis Aspíllaga manifestó que otra de las exigencias para las empresas textiles es cambiar sus marcadores digitales para el registro de ingreso y salida de sus trabajadores, por los antiguos tarjeteros de cartón que se deben introducir a la ranura de un reloj marcador, lo cual puede constituir un foco de contagio.

“Si se quiere cambiar los marcadores digitales, debería ser por marcadores con tecnología óptica, pero los proveedores de estos sistemas están cerrados. Necesitamos un periodo de adaptación para cumplir con estos protocolos; pero a la vez necesitamos de una vez por todas reiniciar nuestras actividades”, dijo.

«Necesitamos un periodo de adaptación para cumplir con los protocolos, pero a la vez necesitamos reiniciar de una vez nuestras actividades».Luis Aspíllaga, presidente del Gremio de Indumentaria de la CCL. 

En ese sentido, el presidente del Gremio Indumentaria de la CCL consideró que, con una carta de compromiso de las empresas para asegurar el cumplimiento de parte de los protocolos en el futuro, se podría dar paso al reinicio inmediato de operaciones del sector textil.

Asimismo, Aspíllaga resaltó que desde hace mucho antes de la pandemia del coronavirus y de exigirse los protocolos biosanitarios, la industria textil formal cumple con la Ley 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, la cual establece lineamientos básicos para la preservación de condiciones internas que garanticen que el personal de las empresas formales del sector no corra riesgos tanto de salud como por accidentes.

Además, subrayó que la industria ha implementado certificaciones que garantizan el cumplimiento de estándares nacionales e internacionales que contribuyen a reducir el nivel de riesgos de salud y accidentes en el centro de labores.

“Estas certificaciones tienen como objetivo garantizar en la industria procesos saludables y productos controlados. Mucho antes de la llegada del COVID-19 ha sido y es usual en nuestras fábricas el uso de mascarillas y la desinfección de áreas de trabajo, implementos y equipos”, comentó.

En contra de la responsabilidad penal

De otro lado, Luis Aspíllaga cuestionó que se le atribuya al empresario responsabilidad penal en caso de que algún trabajador se contagie, pues ello podría ocurrir en el entorno familiar, el transporte público o en la calle. “Los empresarios somos responsables de lo que ocurra dentro de nuestras plantas u oficinas, no de lo que ocurra fuera de ellas. No pueden por ello asignarnos una responsabilidad penal”, objetó.

En ese sentido, y, tomando en cuenta la normativa del Gobierno, consideró sustancial que los talleres en el Emporio Comercial de Gamarra se adecuen a las normas de higiene y distanciamiento social a fin de proteger a sus trabajadores, proveedores y compradores.

“Hay muchos talleres informales que no cumplen con la norma y lo que queremos evitar es una contaminación masiva”, advirtió el dirigente empresarial. Manifestó que, para evitar este impacto negativo, el Gobierno debería establecer salvaguardas.

Beneficios de la reactivación 

El presidente del Gremio Indumentaria de la CCL anotó que la reactivación del sector Textil y confecciones podría beneficiar a 100 mil trabajadores, a los que se suman los que operan en servicios e industrias complementarias (hilos de coser, material de empaque, lavanderías industriales y fábrica de estampados, entre otros).

Al respecto, Aspíllaga refirió que varios cientos de empresas han solicitado permisos para reiniciar sus actividades, pero hasta el momento no más de 50 se encuentran operando. “Hay una saturación en el sistema de aprobaciones. El Ministerio de la Producción debería agilizar el procedimiento”, aseveró.

Finalmente, criticó es que no se haya incluido en la Fase 1 a las pequeñas empresas fabricantes de calzado, carteras, cinturones, botones, cajas, bolsas, colgadores y maniquíes, etc., así como las de confecciones e industrias anexas.

“Hay pequeños talleres formales que realizan productos manuales complementarios al sector moda. Este grupo también debería comenzar a trabajar, siempre que cumpla con las normas sanitarias y de higiene establecidas”, puntualizó.

 

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